Domingo, 31 de Mayo, 2020

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Domingo, 31 de Mayo, 2020

Algunos, ya desde niños, abrieron su corazón a la gracia del Espíritu Santo. Pero otros se resistieron mucho tiempo. Veamos el ejemplo del apasionado y mundano San Agustín. Él mismo nos cuenta cómo gastó muchos años de su vida esclavizado en muchos pecados:
"Ardía en el deseo de saciar mis bajos apetitos, y me convertí en una selva de amores oscuros... Me excedí en todo... Le concedí a la lujuria todo poder sobre mi vida y con todas mis fuerzas me entregué a
ella" (Confesiones 2,1-2).
Pero a pesar de haber conocido de cerca los vicios y todo tipo de placeres, cuando abrió el corazón al amor de Dios, se lamentó de haber gastado sus energías en esas vanAidades, se lamentó de no haber encontrado antes el cautivante amor divino: "¡Qué tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva!" (Confesiones 10,27).
Muchos de nosotros no hemos tenido nunca una vida muy desenfrenada, o no hemos experimentado una maravillosa liberación como Agustín. Pero todos estamos llamados a una vida mejor, más santa, más buena (Filipenses 3,12-14). Invoquemos al Espíritu Santo para poder lograrlo. Él es capaz de transformarlo todo si le damos espacio en nuestra existencia.
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Sábado, 30 de Mayo, 2020

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Sábado, 30 de Mayo, 2020

Novena de Pentecostés – Noveno día

Para aprender la libertad del Espíritu Santo hay que dejarse iluminar por la Palabra de Dios.

El Espíritu Santo es quien ha inspirado la Palabra de Dios. Por eso, él puede iluminarnos para comprender esa Palabra. No sólo para que alcancemos una comprensión intelectual de ella, sino para que le abramos el corazón y nos dejemos mover por su exhortación a la  conversión.

Porque si el Espíritu no toca los corazones con su gracia, el solo hecho de escuchar la Palabra o de leerla, no llega a producir ningún cambio en nuestra vida.

Pero si invocamos al Espíritu y nos dejamos inundar por él antes de leer la Palabra, seremos capaces de ser sinceros ante ella, aceptaremos quedar al descubierto, y así esa Palabra le hablará concretamente a la propia vida, nos hará ver claro el camino, y el Espíritu nos dará la fuerza para seguirlo. Ese es un secreto de los verdaderos.
                      ✨🕊️✨

Viernes, 29 de Mayo, 2020

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Viernes, 29 de Mayo, 2020

Novena de Pentecostés – Octavo día

"Ven Espíritu Santo, limpia mi interior de todo residuo de resentimiento y de malos recuerdos. Concédeme recordar el pasado con serenidad, sin rencores ni tristezas, sin angustias ni temores.
Mi seguridad está en tu amor y en tu fuerza que me abraza. No permitas que me debilite y me desgaste con faltas de perdón y resquemores. Arranca de mi interior todo deseo de venganza. Muéstrame, Espíritu Santo, que la venganza termina cayendo sobre mi propia vida y matando mi alegría y mi paz. Ayúdame a declarar libres a esas personas que de alguna manera me hicieron sufrir. Que yo no necesite hacerlos sufrir para sentirme bien. Derrama en mi interior tu compasión, coloca en mis ojos tu mirada compasiva, para que pueda recordarlos sin rencor y sin angustia. Libérame Dios mío, para que pueda respirar feliz y caminar sin ataduras interiores. Muéstrame que hay más felicidad en dar que en recibir, y que siempre es mejor vencer el mal con el bien. Ven Espíritu Santo. Amén."
                  ✨🙏🏼✨

Jueves, 28 de Mayo, 2020

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Jueves, 28 de Mayo, 2020

Novena de Pentecostés – Séptimo día

El Espíritu Santo derrama en nosotros el fuego del amor, para que amar no sea una obligación, sino una necesidad, un gusto, una elección verdaderamente libre.

Cuando dejamos que el Espíritu Santo nos impulse al amor, entonces ya no somos esclavos de miles de cosas que tenemos que “cumplir”. Somos libres, porque nos brotan espontáneamente las obras que agradan al Señor.

Cuando el Espíritu nos ha transformado, la libertad cristiana es convertirse en esclavos de los demás (Gál 5, 13), porque el Espíritu Santo nos libera de nosotros mismos para hacernos uno con el hermano y ganarlo para Cristo: “Siendo libre, me hice esclavo de todos” (1 Cor 9, 19). Y así, en lugar de perderla, ganamos la más preciosa libertad, la liberación que produce el amor. Porque un corazón generoso es un corazón liberado del peor de los males: la indiferencia.
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Miércoles, 27 de Mayo, 2020

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Miércoles, 27 de Mayo, 2020

Novena de Pentecostés – Sexto día

“Ven Espíritu Santo. Libérame, para que no alimente la impaciencia y el desprecio hacia otras personas.
Toma mi mirada para que pueda mirar a los demás como Jesús, con inmensa paciencia.
Contemplo a Jesús, tan comprensivo con los pecadores, tan paciente y compasivo con las debilidades de sus discípulos, tan cercano a todos.
Quiero aprender de Jesús, paciente y humilde, para encontrar descanso y alivio en mis impaciencias.
Bendigo a todas las personas que me molestan, que me desagradan, que me cansan, que me perturban, que me interrumpen.
Las bendigo para que sean cada día más bellas y santas, para que reflejen tu amor y tu hermosura.
Pasa tu mano por sus vidas para que sean felices.
Ven Espíritu Santo a mi vida, penetra en mi interior, acaríciame con tu divina calma. Cura las heridas de mi intimidad
que me llevan a  rechazar a los demás.
Sana la raíz de mi intolerancia, de mis malas reacciones,
y regálame el don de la paciencia.
Amén”.
                     ✨🙏🏼✨

Martes, 26 de Mayo, 2020

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Martes, 26 de Mayo, 2020

Novena de Pentecostés – Quinto día

“Cura nuestras heridas”

¡Cuantas heridas llevamos dentro! Grandes o pequeñas, viejas o recientes, esas heridas están allí adentro, por los recuerdos dolorosos, por las experiencias traumáticas de nuestro pasado, por nuestros fracasos, por nuestros errores, por el amor que nos negaron, por lo que no pudo ser.

Quizás con nuestra mente le quitamos importancia a esas cosas, pero nuestra afectividad sigue sufriendo por esas heridas.

El Espíritu Santo puede entrar en nuestro interior y es capaz de sanar esas heridas. Mostrémosle lo que nos duele, digámosle lo que sentimos, e imaginemos que se derrama como bálsamo que cura y cicatriza, que pasa como caricia suave que cierra las heridas con cuidado y con ternura. Él te lo está diciendo: “ _Yo, yo soy el que te consuela_ ” (Is 51, 12). “ _Las colinas se moverán, pero mi amor no se apartará de tu lado_ ” (Is 54, 10). “ _Yo mismo apacentaré mis ovejas… Curaré a la herida y reconfortaré a la enferma_ ” (Ez 34, 15.16).
                   ✨🕊️✨

Lunes, 25 de Mayo, 2020

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Lunes, 25 de Mayo, 2020

Novena de Pentecostés – Cuarto Día

“ Riega nuestra aridez_”

El Espíritu Santo también es como una lluvia, agua que penetra la tierra seca. Somos tierra que cruje y que llora, seca y agrietada. Pero cuando llueve la gracia, nuestro desierto reverdece y se llena de flores, rebosa de vida.

Nosotros hemos regalado nuestra vida a tantas cosas de este mundo, hemos desgastado nuestras energías en tantas tonterías que nos han dejado secos por dentro, sin vida, sin amor, sin hermosura.

Invoquemos al Espíritu Santo para que se derrame como lluvia fecunda, para que haga brotar las semillas buenas que él mismo puso en nosotros. Él lo ha prometido:

“Derramaré agua sobre el suelo sediento, raudales sobre la tierra seca” (Is 44, 3).

Pidámosle que riegue, que refresque, que renueve con sus gotas divinas, que nos devuelva la vitalidad y la energía, que resucite nuestros sueños y nuestra esperanza. Así se cumplirá la promesa del profeta Oseas:

“Seré como rocío para Israel. Él florecerá como el lirio, y hundirá sus raíces como el Líbano. Sus ramas se desplegarán y su esplendor será como el olivo. Estará perfumado como el Líbano, volverán a sentarse a su sombra, harán crecer el trigo, florecerán como la vid” (Os 14, 6-8).
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