Miércoles, 14 de Agosto, 2019

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Miércoles, 14 de Agosto, 2019

El Evangelio nos enseña a amar como Jesús amó y nos pide que amemos hasta el extremo. Pero es imposible lograr eso con nuestras propias fuerzas. Nuestros sentimientos y nuestras necesidades nos llevan a estar siempre pendientes de nosotros mismos, pensando en nuestros propios intereses.
Sólo el Espíritu Santo puede sacarnos fuera de nosotros mismos, para dar la vida por los hermanos si es necesario. Sólo el Espíritu Santo puede darnos esa capacidad tan bella. Así lo vemos en el martirio de San Maximiliano Kolbe, que hoy celebramos.
En el campo de concentración de Auschwitz no sólo murieron muchos hermanos judíos. También fueron sacrificados por los nazis algunos cristianos, entre ellos el sacerdote Maximiliano Kolbe. Él evangelizaba con todos los medios posibles, incluyendo las publicaciones y la radio, y soñaba con producir películas cristianas. También estuvo evangelizando cinco años en Japón. Luego, de regreso en Polonia, los nazis destruyeron su imprenta y lo llevaron preso al campo de concentración.
Con su ejemplo y su palabra consolaba cada día a los demás presos, les ayudaba a rezar, apaciguaba los ánimos alterados. Su vida pudo culminar de esa manera porque toda su existencia fue una entrega generosa, gota a gota, y lo preparó para pensar en los demás hasta entregar la vida.
Su testimonio más elocuente y singular fue la ofrenda de su vida en lugar de otro prisionero. Cuando llevaban a morir al sargento Gajowniczk, Maximiliano escuchó que tenía cinco hijos, y se ofreció para morir en su lugar. Entonces lo sometieron a morir de hambre junto con otros nueve presos. Maximiliano fue acompañando a cada uno a morir en paz. Finalmente, murió también él.
Aquel sargento asistió años después a la beatificación del que le había salvado la vida. A lo largo de la historia encontramos pocos testimonios de amor fraterno tan bellos y generosos como el de Maximiliano. Éste es sin duda el aspecto del Evangelio que él ha reflejado más clara y luminosamente: "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" (Juan 15,13). "Lo que les mando es que se amen los unos a los otros" (Juan 15,17). Ese fruto de amor fraterno que el Espíritu Santo quiere realizar en nosotros, se produjo con abundancia en la entrega total de Maximiliano.
Sería bueno pedirle insistentemente al Espíritu Santo que cure nuestros egoísmos y comodidades para que seamos capaces de amar de ese modo tan luminoso.
                      ✨🕊✨

Martes, 13 Agosto, 2019

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Martes, 13 Agosto, 2019

"Ven Espíritu Santo, para que pueda encontrar sabiduría en medio de mis límites, molestias y cansancios. Porque el sol que se pone es tan bello cuando yo estoy sano como cuando yo estoy enfermo. Ayúdame a valorar la hermosura de las cosas más allá de mis estados de ánimo, ayúdame a disfrutar de lo que me regalas en medio de mis problemas. Porque mi vida no son sólo las dificultades, mi vida es todo lo que pueda experimentar, y cada día tiene su secreta hermosura. Ven Espíritu Santo, y enséñame a vivir, porque muchas veces sólo puedo mirar lo que me preocupa, lo que me falta, lo que me desagrada, como si no existiera nada más que eso. 

¡Y el mundo sigue siendo tan bello, y la vida sigue siendo ese milagro tan precioso! Ven Espíritu Santo, para que ningún día se pierda inútilmente en la negatividad y los lamentos. Ven a cambiar mi forma de vivir, para que pueda reconocer la parte buena de cada día. Amén."
                   ✨🙏🏼✨

Lunes, 12 de Agosto, 2019

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Lunes, 12 de Agosto, 2019

Junto con el perdón a uno mismo, es necesario reconocer que Dios no hace monstruos, y por lo tanto nuestro ser está lleno de cosas buenas y de posibilidades bellas. En la historia de cada ser humano hay obras buenas, intenciones positivas, cosas bellas que Dios mismo ha provocado con los impulsos de su Espíritu Santo. Es necesario reconocer esas cosas. No para enorgullecerse, sino para reconocer la obra del Espíritu y descubrir las valiosas posibilidades que hay en nuestra vida. Esto es necesario para poder mirar de la misma manera a los demás, con ojos positivos.

Es bueno entonces, repasar el propio pasado para recordar esas cosas que nos hacen sonreír, esas acciones importantes que han brotado de nosotros, esas cosas positivas que logramos hacer o decir, esos momentos que nos hacen sentir que valía la pena nacer. 
Es precioso ver cómo el Espíritu Santo ha ido actuando en la propia vida, dejando su mensaje poco a poco, en medio de las tristezas, los fracasos, los errores y las dificultades. El Espíritu Santo es el gran artista, que también de las cosas malas puede sacar algo bueno, algo que sólo con el paso del tiempo podemos llegar a descubrir.
                        ✨🕊✨

Domingo, 11 de Agosto, 2019

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Domingo, 11 de Agosto, 2019

En algunos santos podemos reconocer de una forma especial la belleza y la alegría que puede derramar el Espíritu Santo cuando somos dóciles a su acción en nuestros corazones. Hoy recordamos a Santa Clara, la compañera de San Francisco de Asís. Ella pudo decir a Jesús como San Pedro: "Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido" (Mateo 19,27).
Cautivada por la entrega radical y feliz de San Francisco de Asís, Clara decide audazmente seguir sus pasos. En aquella época era muy difícil para una mujer tomar ese tipo de decisiones. De hecho, cuando Clara dejó su palacio fue perseguida por sus familiares. En la pequeña iglesia de Santa María de los Ángeles (la Porciúncula) se consagró a Dios; Francisco cortó sus trenzas y aceptó su compromiso a los dieciocho años. Luego su testimonio entusiasmó a su hermana Inés y a dieciséis jóvenes más con las que formó una comunidad. Alternaban la oración con el cuidado de enfermos pobres. Una de las normas de esta comunidad era vivir sólo de las limosnas; por lo tanto, una parte del día se dedicaba a pedir limosna para comer.
Para los que nos entregamos a Dios a medias, temiendo que él quiera tomarlo todo, sospechando que Dios quiere mutilarnos o quitarnos algo sin nuestro permiso, el testimonio de Clara nos muestra la alegría de quien se deja llevar por el Espíritu Santo para vivirlo todo con Jesús. Clara sabía que una vida que se construye sin el Espíritu Santo está destinada a la tristeza, al vacío y a la muerte, y que lo que se construye con él está seguro y tendrá buen fin. Sin máscaras, sin seguridades falsas, sino apoyándose sólo en el inquebrantable amor divino.
Esta mujer conjugaba en su comunidad contemplativa los ideales de pobreza, servicio al pobre y vida fraterna. El sueño comunitario del pobre de Asís se realizaba hermosamente en este grupo de mujeres pobres, en íntima comunión con Francisco y sus seguidores. En estos seres capaces de vivir una luminosa comunión fraterna, descubrimos hasta qué punto el desprendimiento de los seres queridos y de los afectos, cuando es sano y verdadero, no hace más que multiplicar los lazos del amor. Por eso el creyente no le teme a la soledad, porque el Espíritu Santo le va otorgando una firmeza afectiva que le permite tener relaciones sanas, no posesivas ni absorbentes, y eso le va ganando amistades más bellas y satisfactorias, sin angustias enfermizas. Pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe ese modo de amar.
                      ✨🕊✨

Sábado, 10 de Agosto, 2019

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Sábado, 10 de Agosto, 2019

Los que se dejan llevar por el Espíritu Santo, poco a poco se van llenando de fuerza y de valentía. Dejan de ser cobardes y mediocres, y se hacen capaces de dar la vida. Eso es lo que hoy contemplamos recordando al mártir San Lorenzo.
Jesús nos enseñó que "el que quiere salvar su vida la pierde" (Juan 12,25). Así lo vivió San Lorenzo, cuando se entregó al martirio con entereza y completa disponibilidad. Cuenta la leyenda que cuando lo colocaron en una parrilla ardiente, después de un rato pidió que lo dieran vuelta para no demorar la entrega total que tanto deseaba.
Sin embargo, a veces no se trata de buscar alguna misión extraordinaria que nos haga sentir héroes o mártires, ni consiste en esperar que nos llegue alguna ocasión de sufrir algo grande que podamos ofrecerle al Señor. Normalmente se trata de aceptar de un modo libre la misión que nos toca cumplir, y de aceptar todas las molestias, cansancios cotidianos e incomodidades que acompañan a esa misión.
Jesús dijo: "Donde yo esté estará también mi servidor" (Juan 12,26). Lorenzo es uno de los que siguió a Jesús también en una muerte violenta. No se dejó contagiar por la sociedad corrupta de su época. Pero cuando estaba siendo quemado vivo podría haberse sentido fracasado. Sin embargo, se entregó con confianza, sabiendo que Dios siempre hace fecunda nuestra entrega. En el testimonio de este mártir, que nos refleja la entrega de Jesús en la cruz, nuestros sufrimientos por el Señor nos parecen pequeños, y entonces dejamos de quejarnos tanto por lo que nos sucede.
Así se nos presenta con claridad la exhortación de la carta a los Hebreos: "Fíjense en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcan faltos de ánimo. Ustedes todavía no han resistido hasta llegar a dar la sangre en la lucha contra el pecado" (Hebreos 12,3-4). El Espíritu Santo es el que nos da esa resistencia, porque solos no podemos. Pidámosle que derrame esa seguridad y esa fortaleza en nuestras vidas.
                      ✨🕊✨

Viernes, 9 de Agosto, 2019

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Viernes, 9 de Agosto, 2019

"Ven Espíritu Santo. Derrama en mi interior una profunda fe, para que pueda reconocerte.
Dame la gracia de aceptar que de verdad estás aquí conmigo en este momento. Quiero estar en tu presencia sabiendo con certeza que no me abandonas.
No puedo confiar en mi mente tan pequeña, porque tu presencia santa es mucho más grande de lo que yo podría razonar o entender.
Tampoco puedo confiar en mi sensibilidad, porque tu presencia supera todo lo que yo podría sentir, y tu amor es mucho más que lo que puede percibir mi corazón.
Por eso te ruego que hagas crecer mi fe, ya que sólo con la mirada de la fe puedo descubrirte y gozar en tu presencia.
Ven Espíritu Santo.
Amén."
                       ✨🙏🏼✨

Jueves, 8 de Agosto, 2019

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Jueves, 8 de Agosto, 2019

Hoy la Iglesia celebra a Santo Domingo. En su vida podemos reconocer cómo el Espíritu Santo nos sorprende y a veces nos lleva a hacer cosas que no se entienden mucho, pero que son necesarias para el Reino de Dios.
Ese Reino ya está presente en el mundo, y está desarrollándose de manera misteriosa. Va creciendo aquí y allá, de diversas maneras. Como la semilla pequeña, que puede llegar a convertirse en un gran árbol (Mateo 13,31-32). Como el puñado de levadura, que fermenta una gran masa (Mateo 13,33). Y crece en medio de la cizaña (Mateo 13,24-30), también mientras dormimos, sin que lo advirtamos (Marcos 4,26-29). Por eso puede sorprendernos gratamente, y mostrar cómo nuestra cooperación con la gracia siempre produce frutos en el mundo. Pero es necesario cooperar con ese poder divino tratando de estar disponibles, liberados de los controles, esquemas y seguridades para dejarnos llevar donde el Espíritu Santo quiera y para anunciar el Evangelio sin demoras.
Esa urgencia es la que vemos plasmada en Santo Domingo. Él, dos años después de fundar su congregación, formada sólo por 16 personas, envió a los dominicos a París, Bolonia, Roma y España. En esos lugares debían fundar conventos, estudiar y predicar. Nadie entendía esa dispersión de pocas personas, con el riesgo de que la obra dominicana se acabara en poco tiempo. Pero el argumento de Domingo era el siguiente: "Amontonando el trigo, se arruina; esparcido, fructifica".
Esta opción arriesgada de Domingo, que podía acabar en poco tiempo con su recién nacida congregación, se explicaba por una convicción profunda: ya no bastaba con fundar monasterios, centros contemplativos donde los monjes vivían seguros y en calma. Ahora se trataba de anunciar el Evangelio por todas partes, y viviendo en la inseguridad de los caminos, pobres y confiados en la providencia. Él confió en el Espíritu Santo, que le hacía ver esta necesidad, aunque muchos no podían comprenderlo.
El mundo necesitaba profetas, y el ideal de Domingo era vivir predicando el Evangelio como los Apóstoles. En él y en sus compañeros el Espíritu Santo había derramado el carisma de la predicación, y entonces no tenia sentido quedarse quietos en unos pocos conventos. La Palabra de Dios era en ellos como un fuego que no se podía contener (Jeremías 20,9). Pidamos al Espíritu Santo que logremos experimentar esa hermosa pasión.
                       ✨🕊✨